CLIMBING FOR A REASON

Una oportunidad para las niñas y los niños de Pakistán

CLIMBING FOR A REASON

 En julio de este año, la alpinista Tamara Lunger regresó a Pakistán junto con la escaladora Wafaa Amer con una misión especial: llevar a cabo el proyecto “Climbing for a Reason”, que consistía en enseñar a escalar a los niños y niñas paquistaníes del valle de Shigar, a construir un rocódromo, a equipar algunos sectores, a hacer un taller de nudos y maniobras, y a donar ropa y equipamiento para escalar. Fuertemente apoyada por Juan Pablo Mohr, compañero de cordada de la italiana trágicamente fallecido en febrero de 2021 durante el intento de ascensión invernal al K2 (una expedición que también costó la vida a John Snorri y Ali Sadpara, así como a Atanas Skatov y Sergi Mingote, quien falleció unos días antes), Climbing for a Reason es una iniciativa con una profunda implicación cultural y social, motivos que llevaron a Tamara y Wafaa a tomar el relevo del chileno: El objetivo, de hecho, era mostrar a las comunidades locales un posible desarrollo profesional en el mundo de la escalada y ofrecer una oportunidad a partir de los recursos de su tierra, así como una forma de recordar a un querido amigo.

 

Para mí y los amigos de JP era importante dar continuación a su sueño y llevar a cabo este proyecto. Estaba particularmente interesado en involucrar a las niñas: quería verlas tomar sus vidas en sus manos y seguir sus sueños. Quería que las mujeres supieran lo hermoso que es ser mujer y cuántas cosas maravillosas se pueden hacer. Por primera vez, dos mujeres también participaron en el proyecto como organizadoras y fue un placer trabajar con ellas”, dijo Tamara Lunger. “Naila Yasmeen, nuestra persona de contacto local que coordinó la iniciativa, fue al pueblo y llamó puerta por puerta para pedir permiso a los padres para que sus hijas e hijos escalaran, ya que de otro modo tendrían que haber ido a trabajar al campo. Enseñar a las niñas musulmanas a escalar –  una experiencia que de otro modo nunca hubieran tenido la oportunidad de vivir – fue muy emocionante, continuó la sud-tirolesa.

Wafaa Amer, fuerte y joven escaladora de origen egipcio, es particularmente sensible a las cuestiones de género, ya que procede de un país donde el deporte practicado por mujeres, salvo contadas excepciones, sigue siendo un tabú. “Cuando me propusieron participar en este proyecto, inmediatamente pensé que, tanto para mí como para las chicas, esta iniciativa podía representar una especie de revancha, de redención, así como una forma de dar alguna cosa, gracias a mi experiencia, a estos jóvenes, como cuando llegué a Italia y comencé a escalar a los quince gracias a muchas personas que me ayudaron y que siempre estarán en mi corazón. Recuerdo, por ejemplo, a un señor que siempre me acompañaba a las competiciones y, al mismo tiempo, consciente y respetuoso con mi cultura, me llevaba a casa en los momentos oportunos, ya que mi padre no sabía que escalaba ni tenía que descubrirlo”, dijo Wafaa. “Para la emancipación de las chicas de Pakistán, creo que fue una experiencia importante:

recuerdo que cuando era pequeña, en Egipto, cada estímulo que recibía del exterior, como simplemente ver a un turista, despertaba mi interés y ganas de cambio. Durante el viaje que hicimos con estas chicas, pensé que escalar podría ser una forma de experimentar algo completamente diferente que ni siquiera sabían que existía: escalar podría representar un camino que las llevaría a decidir por sí mismas de forma independiente. Creo que gracias a esta experiencia Tamara y yo hemos tenido la oportunidad de dejarles a las chicas una semilla de curiosidad que les planteará interrogantes y tal vez despierte el deseo de descubrir nuevas posibilidades. Cuanto más experimentamos nuevas circunstancias, más nos abrimos mentalmente. Lo mejor fue cuando las chicas finalmente me dijeron que querían ser como yo y me prometieron que seguirían escalando para siempre. Intercambiamos números y sé que siguen escalando”, ha continuado la escaladora.

 

 

Para las jóvenes paquistaníes, la escalada podría significar un instrumento de salvación y emancipación en una sociedad conservadora y patriarcal, el primer paso para superar la discriminación de género. “Entendí y aprendí muchas dinámicas de la cultura local, como cuando las niñas se ponen la ropa sobre sus arneses porqué está prohibido mostrar las formas de sus cuerpos, y ni siquiera podían escalar cerca de sus hermanos. Afortunadamente logramos equipar dos sectores vecinos, uno para los chicos y otro para las chicas, para poder estar separados. Inicialmente las chicas se mostraban un poco escépticas, pero en cuanto intentaron escalar se divirtieron mucho: incluso vinieron a buscarnos a casa porque estaban ansiosas por ir a escalar. El segundo día las llevamos al rocódromo, pero dijeron que preferían subir en roca: ¡ya lo habían aprendido todo! También me sorprendió ver a padres que apoyaban y ayudaban a sus hijas, ya que en Egipto cuando era pequeña me vi obligada a hacer muchas cosas a escondidas de mis padres, como jugar con mis primos o ponerme esmalte de uñas: hasta que no estés casada está prohibido maquillarse, mientras que allí las chicas se pintaban los labios y se ponían guapas, algo que me sorprendió, ya que esperaba que las normas serían más rígidas”, concluyó la atleta de La Sportiva.

Este deporte puede representar una clave para un proceso de cambio cultural y de reconocimiento de los derechos de género, gracias a un proyecto que no ha terminado, sino que continúa abierto. “Se creó una armonía realmente agradable dentro del grupo y hubo muchos buenos momentos para compartir. Las chicas se ayudaban mucho en la escalada, siempre estaban súper entusiasmadas y llenas de ganas de escalar, y enseguida se ataron a mí y a Wafaa, quizás porque vieron en nosotras un referente a seguir: con ellas hablé del K2 y de mis viajes como alpinista, mientras que Wafaa contó su historia personal. Me pareció que mis decisiones en la vida han sido un hito y una victoria para muchas mujeres y estoy orgullosa de ellas, espero que abran el camino para que otras chicas cambien su status quo y crean en sí mismas”, dijo la alpinista del Team La Sportiva. “Creo que fue una experiencia verdaderamente enriquecedora para ellas: al final no quisieron que nos fuéramos, nos hicieron prometer que volveríamos, lloraron y nos dieron muchos regalos, nos amaron mucho.

Fue una aventura muy intensa, enriquecedora y llena de retos maravillosos: recuerdo, por ejemplo, al principio, que encontrar material para construir el rocódromo en el pequeño pueblo era realmente complejo y casi perdimos la esperanza, pero al final lo hicimos. Creo que realmente lo di todo, tenía muchas ganas de ser un buen ejemplo para ellas y transmitirles tanto como fuera posible.

Me gustaría volver al menos una vez al año y poder pagar con el crowdfunding a guías locales para que den continuidad a los cursos de escalada”, concluyó Tamara Lunger. El proyecto se inició a través de crowdfunding e involucró a muchas personas de todo el mundo, atraídas por la autenticidad y utilidad de esta idea. El empoderamiento de las mujeres y la retribución y el apoyo a las comunidades locales son valores que han sido parte de nuestra empresa desde el principio – dice Lorenzo Delladio, CEO & presidente –, y estar al lado de nuestras atletas Tamara y Wafaa en este viaje y poder suministrar pies de gato para permitir que los niños y niñas paquistaníes comenzaran a escalar fue una experiencia muy enriquecedora para los involucrados.

 

Durante los días en Pakistán también hubo momentos de meditación en memoria de Juan Pablo Mohr, un alpinista que había logrado hacer cumbre en varios ochomiles sin usar oxígeno ni contar con el apoyo de sherpas (en 2020 logró escalar el Lhotse y el Everest en menos de una semana), además de ser el primer chileno en escalar un pico de 8000 metros (el Annapurna en 2017) y ser arquitecto: fue gracias a sus habilidades que, de hecho, diseñó varios refugios de alta montaña, además de haber fundado la Fundación Deporte Libre, que trata de recuperar espacios públicos en desuso para transformarlos en instalaciones deportivas, revalorizarlos y permitir que incluso los sectores menos privilegiados de la población pudieran experimentar este deporte. Mohr, que siempre estuvo atento a las cuestiones sociales, había manifestado su deseo de intentar garantizar un futuro a los niños paquistaníes, haciendo que se divirtieran escalando y sobre todo intentando aprovechar el recurso presente en un territorio montañoso de primer orden en la escena del alpinismo internacional. Muchos amigos de Juan Pablo expresaron su entusiasmo por Climbing For a Reason, así como también por las personas que se dejaban llevar por iniciativas, como Tamara y Wafaa.

Después de la primera iniciativa en Pakistán, Climbing for a Reason ya está pensando en el futuro: Tamara y Wafaa se han embarcado en un camino formativo que perdurará en el tiempo y permitirá que el proyecto se desarrolle de forma independiente.

 

 

Para más información y para apoyar el proyecto:

https://gogetfunding.com/climbing-for-a-reason/